Mitos y realidades sobre la internacionalización y el empleo

Marcos Ezquerra – Madrid – 08/04/2010

 

La internacionalización es positiva para las empresas, e incluso puede decirse que resulta cada vez más indispensable en un mundo globalizado. Hasta ahí, el consenso de los expertos. Pero estos dejan de estar de acuerdo sobre el impacto que la salida de las firmas al exterior (ya sea por la vía exportadora o mediante inversiones directas) pueda tener sobre el empleo. José Antonio Herce, socio de Analistas Financieros Internacionales, presentó ayer un informe realizado para el Icex sobre esa materia: Internacionalización, Empleo y Modernización de la Economía Española. En el mismo se utilizan datos de la Encuesta de Estrategias Empresariales, de la fundación SEPI, y de la Central de Balances del Banco de España para concluir, según los autores, que la salida al exterior “es una vía de salida de la crisis, de recuperación del mercado laboral y de transición hacia una economía más avanzada”.

Herce afirmó que la tasa de apertura de la economía (peso de las exportaciones más las importaciones sobre el PIB) está relacionada con la renta por habitante y, también, con la creación de empleo. Más aún: el autor explicó que las exportaciones, al suponer un incremento de las ventas, exigen una mayor actividad productiva y comercial, lo que se traduce en un mayor empleo. Además, apoyado en datos estadísticos, sugirió que las empresas internacionalizadas producen empleos de mayor calidad, gastan más en formación e invierten más en I+D+i que las que se ciñen al mercado interior.

Unos datos reales que, para Carlos Solchaga, de la consultora Solchaga Recio, no permiten extraer como conclusión que la internacionalización crea empleo. El ex ministro de Economía, que participó en un coloquio en la misma presentación, arguyó que “para que las empresas puedan salir al exterior tienen que ser competitivas, y los dos factores que apoyan la competitividad (productividad o menor precio) juegan en contra del empleo”. A su juicio, comprobar que el incremento de la tasa de apertura coincide en el tiempo en España con un aumento del empleo no es relevante, “porque también está correlacionado con un alza del número de médicos por habitante y, en general, con cualquier variable que acompañe el crecimiento económico”. El hecho de que las cifras asocien internacionalización con calidad del empleo o inversión en I+D se debe, según Solchaga, a que las empresas que salen al exterior son más grandes.

En cambio, Elena Pisonero, socia de KPMG, coincidió con AFI en que la internacionalización sirve para crear empleo: “Para que pueda pagarse a la gente por trabajar se tiene que vender el producto, y si se sale al exterior hay más posibilidades”. La ex secretaria de Estado de Comercio afirmó que la globalización ya no es una opción, porque “no hay el más mínimo atisbo que indique que un mercado proteccionista pueda ser viable”.

“Hemos posicionado el producto”

En representación del mundo empresarial participó en la mesa redonda Josep Lluís Bonet, presidente del Grupo Freixenet. Bonet puso como ejemplo de las ventajas de la salida al exterior a su empresa, que vende fuera de España 100 millones de botellas de cava. “Hemos conseguido posicionar el producto y competir con el champán y además hemos creado empleo, lo que demuestra que es posible. La responsabilidad principal es de los empresarios. No es razonable que el vino español, que tiene la mejor relación calidad-precio del mundo, no haya logrado posicionarse de forma similar”, afirmó. A su juicio, las administraciones deben acompañar al empresariado “centrando su apoyo en los líderes”.

Javier Vallés, director de la Oficina Económica del Gobierno, opinó que, aunque la relación entre empleo e internacionalización pueda ser espuria, ésta “sí está claramente relacionada con la marca, la I+D, la calidad del producto y la formación, factores clave para el crecimiento económico”. Más allá de la polémica del empleo, los contertulios coincidieron en afirmar que España necesita mejorar su competitividad, y para ello resultará fundamental la transposición de la directiva europea de servicios.

El debate

Las estadísticas avalan que las empresas internacionalizadas tienen más trabajadores con menor temporalidad.

Algunos analistas matizan que la relación no es directa, sino que se debe a que las empresas que salen tienden a ser más grandes.

Fuente: Cincodias.com


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