La Semana Santa paraliza la actividad del puerto de Valencia

I. ZAFRA – Valencia – 02/04/2010

 El puerto de Valencia, la mayor infraestructura de la ciudad, ha permanecido a menos de medio gas durante los últimos días a causa de la Semana Santa. El jueves, la asociación de Empresas de Logística y Transporte de Contenedores (ELTC), hizo público su malestar por las pérdidas que provoca la desorganización de los calendarios laborales de los cerca de 20 agentes públicos y privados que actúan en el puerto. Ese día los transportistas trabajaron, pero su jornada fue en vano: la mayor parte de las plantillas de las compañías que explotan las terminales del puerto tenían fiesta porque así lo establecen sus convenios. Y no fue un hecho aislado, lamentó Carlos García, gerente de ELTC: ocurrió el 17 y el 18 de marzo (por Fallas), pasará el 16 de julio (día de la Virgen del Carmen, llamada patrona de los hombres del mar) y así hasta sumar “seis o siete días” a lo largo del año.

“Los clientes no entienden que no puedas darles servicio cuando no es festivo”, afirmó García, “y más en un puerto interoceánico”; “lo lógico sería unificar un calendario de actividad comercial. En estos momentos se vive una situación de tensión porque falta alguien que ponga orden”.

ELTC tiene claro quien debería asumir el papel: la Autoridad Portuaria, que hasta ahora se limita a instar a las partes a ponerse de acuerdo. “Una empresa privada tiene libertad para acordar su convenio, pero la actividad en la terminal está sometida a régimen de concesión, y por tanto deben dar servicio bajo una serie de condiciones”, dijo García, quien aseguró que al contrario que el puerto de Valencia, el de Barcelona sí que funcionó el jueves.

Estado de derecho

“Que alguien piense que dentro del puerto es fácil unificar los convenios, es una ligereza”, respondió un portavoz de la Autoridad Portuaria; “se intenta, pero no tenemos competencia para establecer calendarios”. El portavoz aceptó que la coherencia en las libranzas podría haberse incluido como condición de las concesiones. “Pero algunas son a 25 años, y cuando se firmaron a nadie le preocupaba ese aspecto porque el mundo era distinto; ahora se mueve a otro ritmo”.

Hasta que no llegue el momento de renovarlos, insistió, la única salida es el diálogo. “En una dictadura los podríamos cambiar antes, pero afortunadamente estamos en un Estado de derecho y es imposible hacerlo”, concluyó.

Fuente: elpais.com


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